martes, 16 de febrero de 2010

capitulo 16




Tom registra al bebé de Virginia con el nombre de Eduardo. Está siempre cerca del pequeño. Sentado en una butaca. Echándole un ojo. Recién tiene el certificado del Registro Civil con el nombre de su pequeño Eduardo Sanz. Se emociona por el hecho que ese pequeño lleva el nombre de su gran amor. Ese bebé nació por culpa de ellos dos.
--es como si fuera hijo de los dos...
Ana llega en ese momento. De negro. Muy triste. Arranca a Tom el certificado de sus manos. Se molesta al ver que le ha puesto Eduardo.
--¡me parece de mal gusto¡ ¡no debiste ponerle ese nombre sin consultarme¡ ¡¡Es mi nieto¡
Tom se levanta. Defenderá que su hijo se llame Eduardo con uñas y dientes si es preciso.
--¡Es mi hijo...¡
--¡No, no lo es¡ ¡A mi no me engañaron...¡
Tom apoya su mano en el vidrio tras el cual está el pequeño.
--Sí, es mi hijo.
Ese pequeño es el único consuelo de Ana.
--Sea como sea, el bebe vivirá conmigo...
--¡claro que no¡
Ana se lo quiere quitar pero él se lo queda.
--¡tú no eres capaz de cuidar a un bebé¡
--¡es mi hijo¡
Ana no tiene ganas de discutir pero no se va por vencida.
--Esto no se quedará así...
Tom se queda mirando al pequeño. Le parece que le sonríe. Mira a su hijo con mucho cariño.
--así no estaré solo...
Todo él se estremece. Su cuerpo lo siente. Eduardo, su Eduardo acaba de llegar. El hermano de Augusto iba a entrar directamente a la habitación de su supuesta cuñada pero al ver a Tom que lo mira se acerca a él. Lo saluda amable. Tom lo mira como si fuera un sueño.
--cuanto tiempo...
Tom siente que el corazón se le va a salir por la garganta. Eduardo se acerca a los cristales. Mira a los bebés.
--¿cual es?
Tom se lo señala:
--Se lleva Eduardo... como tú...
--¿porqué lo hiciste?¿porqué hacerte cargo de ese bebé? --Eduardo sorprendido.
Tom ve a Eduardo más bello que nunca. Lo ama tanto.
--porque fue culpa nuestra... Además me recordaba a ti...
--si pero... ahora... ¿qué harás? No sé a la hora de ligar, tal vez...
Tom no lo deja seguir:
--Estoy sólo... Si no eres tú no quiero estar con ningun hombre...
Eduardo le rasca la cabeza.
--Yo... no sé que decir... --balbucea.
Tom mira a Eduardo con desesperación:
--¡me voy contigo...¡ ¡¡podemos ser felices juntos¡
--Nos la pasamos bien pero ahora que ya todos lo saben...
--¡No, lo sabían dos personas ¡¡y están muertas¡
Tom habla con desesperación.
--¡¡también lo sabe tu hermano¡
Eduardo le acaricia y dice:
--no podemos ser felices sobre el cadaver de tu madre y tu esposa
Tom se aferra a él:
--te amo... ¡no me importa nada¡
Eduardo se aparta de él:
--Lo siento... Yo no siento lo mismo. Yo conocí a alguien... Estoy viviendo con un chico en New York.
Eduardo va a la habitación. Los dos hermanos se funden en un abrazo. Tom se ha quedado mal. Augusto sale de la habitación y se acerca a él. Tom lo abraza.
--¡no me quiere... Eduardo no me quiere¡
--no hagas las cosas más dificiles... Por favor... No quiero que mi hermano se aleje de mi por ti...¡

Dos dias después, Harold ha llegado ya a la ciudad. Está cansado del viaje.
--me doy una ducha fría y luego a ver que averiguo...
Paulina le ha dejado varios mensajes en el celular. Tiene prisas por saber si todo está bien pero Harold no le contesta.
--¿qué va a pasar? Esa idiota no es capaz de dar una sorpresa y menos arriesgaría a su madrecita... --dice riendo mientras se va desnudando.
Se da una buena ducha. Recorre su desnudo cuerpo de jabón y agua mientras piensa travieso:
--¿y si me divierto antes aprovechando que estoy soltero?
Se viste con cara de depravado. Se pone su mejor perfume.
--con esto soy irresistible... ¡cualquiera va a caer¡
Se mira al espejo. Le gusta lo que ve. Sale a comerse el mundo. Baja al parking. Después de tantos meses sin usarla confía que su moto funcione. Le cuesta que arranque pero lo hace. Va a mucha velocidad. Le encanta manejar. En un paso de peatones casi atropella a una mujer.
--¡¡¡vaya con cuidado, loco¡
Por la voz parece joven. Harold se retiene. Es Virginia. Él la conoce, ella no. Sonríe travieso. Se saca el casco. Baja de la moto.
--perdona preciosa...
Virginia ha quedado muy impresionada por esos ojos. Le recuerdan a alguien.
--¡¡eres tú... eres tú¡
Harold sonrie coqueto:
--¿soy quien?
Virginia siente una atracción que no puede controlar.
-el hombre de mis sueños...
Harold le guiña el ojo. Es muy caballeroso con ella.
--¿te vienes a pasear?
Suben en la moto. Virginia está totalmente embriagada. Harold la lleva a su apartamento. Se besan, se desnudan.
--Yo nunca hice esto --jadea ella.
Él la mira divertido.
--no me digas que eres virgen...
Virginia está asustada de lo que está sintiendo pero ni ella misma se puede controlar.
--No... hasta ahora sólo he estado con otro hombre... --jadea ella.
Harold se muestra desnudo:
--después de estar conmigo no probarás otra cosa --dice coqueto.
Virginia se derrite en brazos del atractivo amante de Paulina. A Harold le excita mucho acostarse con esa joven sin que ésta sepa que él es el verdadero padre de su hijo adoptivo.


Gabriela es dada de alta. Sale de la clínica feliz con su amado al lado. Augusto es muy amoroso con ella. En la casa los esperan los niños. Tanto Gus como Araceli quieren tomar en brazos al pequeño.
--No, mejor no --dice Augusto.
Gabriela deja que la ayuden. Suben todos al dormitorio. Sobre la cama permite que los hijos de su marido tomen en brazos a su pequeño. Augusto observa la escena con una profunda felicidad.
--venga... ahora dejad descansar a vuestra mamá... --dice Augusto.
Los pequeños besan a Gabriela, luego a Augusto. Ambos responden con cariño. Augusto acaricia la cabeza a sus pequeños mientras los dejan solos. Gabriela sentada en una butaca se dispone a dar el pecho a su hija. Augusto se sienta en la cama.
--Ver a una madre dar el pecho a su hijo es lo más hermoso y natural de la vida... --dice Augusto emocionado mientras contempla a Gabriela.
Gabriela se ocupa de amamantar a su hija mientras mira muy enamorada a Augusto. Cuando acaba, Augusto se acerca a él.
--deja que lo acueste yo...
Gabriela, con mucho amor, deja a su hija en brazos de Augusto.
--ven mi vida... ves con papá... --dice Gabriela dulcemente.
Augusto llora. Se siente un papá primerizo. Es su primer hijo fruto de un amor tan intenso como el que siente con la que cree Paulina. Augusto mira a su hijita con mucho cariño.
--hola, soy papá... y te quiero mucho.
Muy amorosamente, Augusto deja a la pequeña en la cunita que han colocado al lado de la cama del supuesto matrimonio. La pareja se mira muy enamorados y se abraza.
--después de creer que no podrías ser madre es un milagro ver a nuestra hija en esta cunita...
Gabriela lo mira a él. Mira a Gabrielita.
--desde luego... es un milagro --dice ella para sí.
Gabriela piensa en Paulina, en como se conocieron, en la propuesta que le hice. Jamás pensó que nueve meses después será madre, que iba a hacer papá a ese hombre del que al principio tuve mala impresión.
--¿qué pensaría Paulina cuando sepa que tengo un hijo de su marido? --piensa.
Sabe que no se lo va a tomar, obviamente bien, que no va a se fácil pero no quiere pensar en eso. Desea disfrutar de su amado... por si acaso. Augusto también tiene culpas que ocultar:
--¿y si le cuento lo que hice? No la puedo seguir engañando... --piensa para sí.
Son tan felices con la pequeña que Augusto no cree que vaya a cambiar las cosas que le diga o no que le cambió las pastillas anticonceptivas y por eso han sido padres.

Después del placer, Virginia está llena de remordimientos. Se viste con culpa. No se atreve a mirar a Harold que está desnudo en la cama.
--¿¿como he podido hacer esto?
Harold sonríe excitado:
--Tranquila, le pasa a todas. Ninguna se me resiste.
Virginia está muy sofocada.
--¡por favor estoy casada... que esto no se sepa...¡
Harold se levanta de la cama. Desnudo va hacia la cocina mientras dice:
--si claro... no pasa nada... será nuestro secreto...
Virginia se va sofocada. Harold se queda riendo.
--bueno, es lo menos que podia hacer... ya que tiene un hijo mío pues que me la haya tirado una vez...
Virginia no le interesa pero le excita la situación. Virginia no sabe cómo mirar a la cara a Adrián. A penas hacen el amor, él nota el rechazo de ella y eso ha causado tensión. Por eso Adrián no se ha despedido de ella cuando ha tenido que salir por unos dias de viaje de trabajo. Virginia se ducha, se toma varias tilas pero no puede dejar de pensar en Harold. Mira a su hijo y ve a Harold. Tiene su olor en su piel. Hace una maleta. Deja al niño con su madre.
--si alguien de la familia de mi marido te llame di que se nos murió alguien...
Virginia no da más explicaciones y se presenta con una maleta en casa de Harold.
--¿y ahora tú..?
Asustada pero excitada, Virginia se lanza a sus brazos:
--unos dias... luego lo olvidamos...
Harold le guiña el ojo:
--te dije que si me pruebas no me podrás dejar...
Virginia hasta ahora sólo habia conocido un hombre. No sabe que le ha pasado con Harold pero no puede dejarlo. Él se siente orgulloso de haber seducido a la mujer tan fácilmente. Piensa que espiar a Gabriela no es tan importante, que puede esperar. De momento quiere disfrutar de esa chica que se le está ofreciendo de una manera intensa. Por unos días, Virginia le da vacaciones al cerebro y se olvida de todo. Una mañana, cuando Harold despierta ya no la encuentra. Se viste y sale a buscar a Gabriela. Paulina lo ha estado llamando desesperadamente pero no le preocupa. Se siente orgulloso de ser irresistible a las mujeres. Sabe cómo dominarla.

Gabriela y Augusto se están duchando juntos. Se besan, el ardor del uno salta al otro. Se desatan las pasiones. Gabriela desea hacer el amor. Es la primera vez que siente deseo de sexo desde que diera a luz días atrás. Augusto ha esperado paciente y ya tenía ganas. Van hacia la cama, es delicado pero él no quiere tener sexo con su supuesta esposa sin aclarar las cosas antes.
--¿estás tomando otra vez las pastillas, no?
Gabriela se para de golpe.
--¿qué dices?
Se cubre con la sábana. Augusto no la quiere engañar. Sonríe travieso y dice:
--No te voy a hacer preguntas pero vi que tomabas la píldora y te las cambié por vitaminas...
Gabriela se lleva las manos a la cabeza. No deja de gritar, de insultarlo. Está decepcionada. Sabe que no tiene derecho a hacerse la ofendida cuando ella lo está engañando pero es que siempre le preocupó que él la acusara de haberse embarazado para retenerlo cuando se supiera la verdad y ahora resulta que no fue porque ella hiciera algo malo. Augusto pone cara de bueno:
--tan grave fue lo que te hice?
--¡y te parece poco...¡ --molesta.
--si me porté como una bestia... --tierno-- ¡¡pero mira que felices nos ha hecho nuestra hija¡
--¡no tenias derecho...¡
--se que te daba miedo ser madre pero... ¿¿no es lo mejor que nos ha pasado?¿
A él le duele el reproche en los ojos de ella.
--No me esperaba esto de ti... --decepcionada.
--tú también me engañaste... --con un tierno reproche.
Gabriela lo bofetea. Augusto entiende que esté molesta. Él de entrada también se enojó pero ahora está feliz. Se muestra cariñoso, trata de arrancarle la sábana. Él sigue desnudo. Augusto quiere hacer el amor. Ella no quiere y a él le duele...
--no sabes lo que has hecho... espero que nunca me lo vayas a echar en cara...
él no entiende el reproche de ella.
--¿eres mi esposa? ¿qué tiene de malo que haya querido tener un hijo tuyo?
Definitivamente no puede hablar. Lo mejor es esperar a aclarar las cosas junto a Paulina. Augusto mira preocupado a Gabriela.
--No me digas que vas a dejar de quererme por esto...
Gabriela pone las manos en la mejilla de su amado:
--Yo nunca voy a dejar de quererte y espero que no seas tú el que vayas a dejar de quererme...
--que tonterías dificiles...
Augusto la besa, la sábana cae al piso y van cayendo sobre la cama. Ha sido una pequeña nube pasajera. Se aman demasiado para estar enojados el uno con el otro. Gabriela confia en que pase lo mismo el día que le cuente la verdad a Augusto.

Esa misma tarde, el falso matrimonio sale a pasear con los niños. Harold los está siguiendo. Le sorprende ver a la pareja tan enamorada y lo que más sorprende: ¡con un bebé¡
--A Paulina no le va a gustar nada esto --pienso.
Harold ve a los niños llamando papá y mamá a Augusto y a Gabriela y hablando de la hermanita...

capitulo 15




Gabriela está en quirófano.
--¡empuja, mi amor...¡ ¡¡empuja¡
Augusto la tiene agarra de la mano. A veces la besa en la frente para darle ánimas.
--un último esfuerzo... ¡ya está... ya¡ ¡¡muy bien, mi amor, muy bien¡
Una robusto y hermosa niña llora en brazos del doctor.
--¡es una nena¡ --dice Augusto ilusionado.
Gabriela mira a su amado, mira a esa pequeña. Ha hecho las cosas mal ha usurpado un lugar que no le corresponde pero esa hija la une para siempre con el hombre que ama.
--se llamará Gabriela --dice la joven emocionada.
Es supuestamente Paulina la que está pariendo pero no. Ella es Gabriela y así quiere dejarlo claro en el nombre de su hija. Augusto no pide explicaciones. En sus dos anteriores hijos siempre él ha elegido el nombre, el suyo para su único hijo varón y el de su madre para su hijita. Es lo justo que ahora sea la supuesta Paulina quien lo elija. No se opone. Mira a la pequeña con lágrimas en los ojos.
--bienvenida al mundo, hijita... Bienvenida al mundo... Gabriela...
Augusto no le saca los ojos a esas dos mujeres que tanto quiere: la que cree su esposa y a su nueva hijita. Augusto no le suelta la mano a su amada. Está muy pendiente de él. El doctor deja un momento a la pequeña en el pecho de su madre. Gabriela llora.
--es nuestra hija... ¡es nuestra hija¡ --llora ella.
La joven está conmocionada. Es madre, se ha convertido en madre. Le ha parido un hijo al único hombre que ha amado en su vida, al único hombre con el que ha estado. Mira a esa pequeña y se emociona al saber que es una parte de ella y de Augusto, que lleva la sangre de ambos. Augusto besa a su hijta en la frente y luego a su amada.
--te quiero mucho, hijita...
Y luego a Gabriela.
--te amo...
Augusto mira a su hija con lágrimas en los ojos.
--es un milagro... es un milagro...
Augusto es todo un padrazo y cuando se casó por tercera vez no había otra cosa que deseara más como ser papá. Al fin ese tercer hijo tan deseado ha llegado y llega en el mejor momento, en un momento de plena felicidad, cuando más enamorado está de su esposa, cuando siente que al fin ella lo ama tanto como él, cuando él la ama como a ninguna otra, cuando él la ama más de lo que la amó al principio de su matrimonio. Augusto mira a la pequeña con todo su amor de padre.
--mi pequeña princesa, ya te quise sin conocerte y ahora eres mi vida... Desde ahora voy a vivir para que seas feliz...
Gabriela llora de emoción. Aquí no hay engaño. Augusto es el padre de esa hija. Se siente feliz. Además la felicidad que ve reflejada en los ojos de su amado por algo que no es mentira, por esa hija que los une para siempre la hace dichosa. La enfermera se lleva a la pequeña.
--en un rato la podrán tener de nuevo...
Gabriela es llevada a su habitación, Augusto siempre a su lado. Se sienta en un borde de la cama. La mira enamorado:
--gracias por hacerme el hombre más feliz del universo...
Augusto más que nunca se siente un hombre pleno, dichoso. ya no se puede pedir más a la vida. Toma la mano de la que cree su esposa y la besa:
--la separacion fue dura pero bueno... desde que volviste me di cuenta que te amo... ¡que nos amamos¡
Gabriela está feliz, Augusto la ama, la ama a ella.
--¡te amo tanto... soy tan feliz¡ --dice ella.
Augusto la besa muy cariñoso. Gabriela cierra un momento los ojos. Está feliz, pero cansada. Augusto le acaricia los cabellos. Está muy pendiente de ella.
--¿como estás? ¿te duele?
Con los ojos cerrado, Gabriela sonríe débilmente. Augusto la besa en la frente.
--Voy a llamar a casa, que le digan a los niños que tienen una hermanita... En la tarde te los traeré...
Augusto no puede ser más feliz. Deja a su supuesta esposa descansando. No sólo llama a su padre:
--¡enhorabuena, abuelo¡
Le da la noticia y le pide que se lo diga a sus hijos mayores. Sino que además baja a la floristería para regalarle flores a su esposa. Con el ramo en la mano antes de entrar en la habitación se pasa por el nido. Ahí ve a su hijo. También se acerca Tom. Muy emocionado Augusto le señala a la bebé:
--¡mira, mi hija¡
Tom le señala un niño:
--ha sido niño... Se llama Eduardo...
Augusto no sabe si felicitarlo, lo abraza.
--¿como estás?
--¿y tu hermano?¿va a venir?
--me prometió que sí...
Tom siente que su corazón se le va a salir del pecho. Augusto es muy cariñoso con él:
--pero me dijo que será sólo un momento para conocer a mi bebé... Aún no he hablado con él pero no te hagas ilusiones...
Tom ya se las ha hecho.
--¿y los tios?
Tom sólo está pendiente de pensar en Eduardo y de ese bebé que lleva su nombre.
--¿no sabes que Daniela murió?
Augusto sufre una fuerte conmoción pero no quiere que su esposa se dé cuenta. Entra con el ramo.
--¿¡donde está la madre más bella?¡
Gabriela huele el ramo feliz. Enseguida les traen a la pequeña. Gabriela se la lleva al pecho y la pequeña se agarra con ganas ante la atenta mirada de sus padres.

Al día siguiente, en la más estricta intimidad, Ana y Manuel entierran a su hija. Están destrozados. La mujer de negro. LLora de rodillas. Grita de dolor. No entiende porque la vida se ceba en ella. Su hermanas y ahora su hija,
--¿¿qué mal he cometido?¿¿qué?
La mujer no tiene consuelo. Manuel está detrás de ella. Deshecho pero apoyando a su esposa. Adrián llora a su hermana en brazos de su esposa. Augusto también está muy triste, su padre está a su lado.

Al rato, Augusto olvida la tristeza y se presenta en la habitación de su falsa esposa con un centro de flores. Gabriela, con su hija en brazos, está rodeada de flores.
--¿más flores? Ya me has mandado suficiente...
Él le guiña el ojo, sonríe enamorado. La besa.
--nada es suficiente para agradecerte lo feliz que me haces...
Augusto está muy contento. Muestra a su esposa el libro de familia:
--Ya registré a nuestra Gabriela...
Gabriela no habia pensado en eso. Le angustia ver a su hija registrada con el apellido de Paulina.
--¿Pasa algo mi amor...? --pregunta Augusto tierno.
Gabriela se pone nerviosa al ver el nombre de Paulina como madre de su hija. Es el momento de hablar pero tiene tanto miedo.
--una vez llegue Paulina pues las dos frente a frente aclaramos las cosas, si Augusto se quiere quedar con ella pues yo me voy con mi hija... --dice ella para sí.
Aunque está convencida que Augusto a quien ama es a ella, tiene miedo que no la perdone, que la eche de su vida. Aún quedan unas semanas para que se cumpla el año. No ha sabido nada de Paulina así que lo mejor piensa ella es espera y aprovechar al máximo los días de felicidad que le queden junto a su gran amor.

Sin sospechar que su esposo ha sido padre, Paulina vive la gran vida al lado de Harold. Se encuentran de crucero. Ella mira hacia el mar. Harold va hacia ella en bañador. Es muy guapo y ella está loca por él.
--¡mi negro...¡ ¡¡como me gustas¡ --jadea.
Harold le guiña el ojo y la besa con orgulla.
--lástima que no tengas ni un peso.
Harold le guiña el ojo:
--para eso está tu marido.
Paulina ha pensando algo.
--llevamos demasiado tiempo fuera, he pensando que vayas a mi casa... a asegurarte que todo va bien con esa estúpida...

Capitulo 14




La Familia al completo se han reunido en la clínica para leer el resultado de la prueba de paternidad realizada a Eduardo con el hijo que espera Daniela. La joven está apoyada con sus padres y su hermano.
--¡espero que cuando se demuestre que tú eres el padre te cases conmigo¡ --le dice ella victoriosa a Eduardo.
Eduardo está apoyado en su hermano.
--La prueba va a decir que no...
A Daniela le sorprende la seguridad con la que lo dice.
--No es posible... ¿como puedes estar tan seguro?
--Porqué jamás tuvimos nada... ¡jamás¡
Daniela va a discutir con él pero sus padres le retienen.
--No merece la pena, ahora se sabrá la verdad --Ana.
Daniela sonríe. Mira con deseo a Eduardo. Sí, su madre tiene razón. La prueba demostrará que Eduardo es su macho y estarán juntos siempre. Ese tiene muy contento a la joven. Tom está con los presentes. Quiere ver la cara de Daniela cuando se descubra que no está embarazada de Eduardo. Tom mira a la joven con desprecio y dice para sí:
--¡te vas a quedar con las ganas de acostarte con mi chico, guarra¡
--¡no sé que haces aquí... --Raquel a Tom.
--¡pues lo mismo que todos los demás¡ --dice Tom defendiendo sus derechos y molesto porque es su propia madre la que lo quiere marginar siempre de todo.
LLega el doctor, se lee la prueba. Augusto abraza a su hermano por los hombros. Tom y Eduardo se miran de reojo con complicidad. No, es un no rotundo. Daniela se pone como loca.
--¡no es verdad...¡ ¡¡no es verdad...¡ ¡¡Eduardo es el único hombre con el que he hecho el amor...¡
Sus padres la regañan:
--¡ya no digas más tonterías¡
Ana y Manuel le piden disculpas a Eduardo. Tom tiene que hacer un esfuerzo por ocultar su alegría. Mueve un poco el puño en señal de victoria. Augusto abraza a su hermano contento.
--¡me alegro que todo haya salido bien...¡
Los dos hermanos se van juntos seguidos de Tom. Daniela está como loca.
--¡no se puede ir, él es el padre de mi hijo¡
Manuel bofetea a su hija.
--¡di la verdad...¡ ¿quien te montó esa barriga?
Daniela siente que está viviendo una pesadilla. Sale corriendo. Su madre quiere ir tras ella pero entre Adrián y Manuel la convencen para que la dejen sola. Daniela se enfrenta a Eduardo que marcha abrazado a su hermano por los hombros y seguidos de Tom. La chica se enfrenta a Tom y a Eduardo:
--¡vosotros hicisteis algo a la prueba para que diera que no... ¡Eduardo fue mio... se acostó conmigo para que no dijera que sois amantes¡
Esto causa una fuerte impresión en Augusto:
--¿¿¿qué?¡
También en Raquel. La mujer se estaba acercando pero no la habían visto. Se queda escondida tras una esquina en donde escucha lo que pasa pero no la ven. Raquel, de la impresión, sufre una punzada en el alma. Le cuesta respirar. Augusto no da crédito a lo que oye.
--¡ya digan la verdad...¡ ¿quien es el padre de ese bebé?
Eduardo mira a Tom.
--dilo... ya todo da igual...
Eduardo se queda angustiado. No quería que nadie supiera de su secreto. Se siente avergonzado por la mirada de su hermano. Acepta que sea gay pero ¿con su primo? Eso ya lo ve demasiado. Tom está asustado, teme que Eduardo se aleje de él. Confiesa que le hizo creer a Daniela que se acostó con Eduardo pero en realidad era un profesional al que pagó. Daniela se lleva las manos al vientre. Le da horror pensar que está embarazada y de un desconocido. Augusto mira a Tom y a su hermano con reproche:
--¿¿quien es el padre de ese bebé?
Eduardo hace gesto de yo no sé nada. Tom es el que cuenta:
--No lo sé, saqué el número de un periodico pero ahora no tengo ni idea de como localizarlo...
Augusto resopla. Daniela llora.
--¡Me tienes que cumplir¡ --le exige a Eduardo.
Eduardo se queda al margen. Tom se mete.
--¡fue culpa de ella... nos hizo chantaje, queria acostarse con Eduardo¡
--¡eso no es verdad... me sedujo, me dijo que me quería...¡ --Daniela.
--¡Mentirosa, Eduardo me quiere a mí¡ --Tom.
Eduardo acaba dejando el hospital mientras que Tom y Daniela se disponen a pelearse por él. Augusto no sabe qué hacer. De pronto Raquel se desploma en el piso. Tom corre a socorrer a su madre.
--¡no respira, no respira...¡
Se asusta mucho. La abraza. La zarandea.
--¡MAMA¡¡MAMA¡
Está horrorizado. Daniela mira con una cierta sonrisa.
--te lo mereces murmura...
Augusto mira con pena a su primo..

La muerte de su madre llena de dolor a Tom. Se siente más solo que nunca. Sólo la presencia de lejos de Eduardo lo consuela. Ana está destrozada.
--¡me dejaron sola...¡ ¡¡me dejaron sola¡
llora mientras los restos de su hermana son sepultados junto a los de su hermana mayor, la madre de Augusto. Ana está apoyada por su esposo que está al lado de ella. Adrián junto a su esposa del otro lado. Augusto llora triste, le duele la pérdida de su tía y además le remueve el dolor por la muerte de su madre. Gabriela está abrazada a él. Lo besa por donde pasan sus lágrimas. Es muy dulce con él y él la responde apretándola con fuerza. Eduardo está detrás de ellos. Tom quisiera que se le acerca, que lo abrazara pero Eduardo no lo hace. No quiere que hablen de ellos. Poco a poco todos se van yendo. Augusto es el único que le da un fuerte abrazo a su primo.
--ven, vente conmigo.
Pero Tom prefiere quedarse solo ante la tumba de su madre. Cuando ya se ha quedado solo. oye unos pasos.
--sabía que no te irías sin decirme nada... --dice Tom emocionado.
Eduardo está detrás de él. Tom se gira y lo abraza.
--¡suerte que te tengo a ti...¡ --Tom aferrándose a él con desesperación.
--Me voy... --Eduardo distante y apartándose de él.
Esto es toda una puñalada para Tom:
--¡no me puedes hacer esto¡
--Daniela les va a decir a todos que soy maricon... No quiero que en mi trabajo lo sepan... Me voy lejos, donde Daniela no me encuentre.
Tom quiere abrazarlo:
--¡Yo me voy contigo¡
Pero Tom lo rechaza:
--No, esto no debió empezar nunca...
Eduardo se va sin mirar atrás. Eduardo cae de rodillas frente la sepultura aullando de dolor. Lleno de rabia llega a casa de Daniela que está sola ya que Ana y su esposo se han ido con Adrián.
--qué haces aquí? --sorprendida.
Tomás habla desde la rabia.
--¿te quieres casar conmigo?

Augusto se derrumba en el sofá, Gabriela lo abraza. Augusto llora abrazado a Gabriela...
--no sé que haría sin ti... y sin nuestro bebé... --dice él acariciándola dulcemente.
Gabriela sólo tiene una palabra para decirle:
--Te amo...

Tom está solo en su apartamento. Tumbado en la cama, abrazado a su almohada. Pensando en Eduardo. A su lado en la mesita de noche una foto de su amante.
--¿porqué me tuviste que dejar?
Mira la foto con tristeza y deseo. Y También amor.
--¿no me quisiste o no creiste en mi amor?
Eduardo es el único que siempre lo ha apoyado, que siempre ha estado con él. Ni su propia madre llegó a apoyarlo frente a la familia. Siente que sintió discriminado por ser hijo de madre soltera. Nunca se vio aceptado por la familia. Integrado en ella. Eduardo era su mundo y ahora su mundo se ha roto. Le sorprende ver que llaman a la puerta cuando nadie lo visita. Su corazón da un vuelvo.
--¿será él?
Abre con esa ilusión aunque es consciente que Eduardo tiene llaves y que nunca llama. Augusto nota la decepción de su primo.
--¿esperabas a alguien?
Tom se derrumba y llora. Augusto lo abraza muy fraternal.
--¿qué te pasa?
Augusto cierra la puerta con la pierna, mientras va acercando a su primo al sofá. Se sientan juntos. Es muy cariñoso con él.
--¿estás bien?¿quieres que te prepare algo?
Tom mira a su primo con ojos llorosos y le dice:
--¿como quieres que esté bien?
Augusto lo besa cariñosamente. Ante el sofá hay una pequeña mesa-revistero con fotos de Eduardo.
--¿es por él o por tu mamá?
La huida de Eduardo ha opacado la muerte de su mamá pero eso es algo que no se atreve a decir.
--¿y que sabes de él?
Augusto le sonríe. Le acaricia muy fraternal.
--Está bien pero quiere estar solo...
--¿y no sabes dónde está?
A Augusto le duele tener que decir eso pero:
--No quiere que te lo diga...
Tom no puede evitar llorar. Augusto le acaricia la mejilla fraternal.
--pero he venido a otra cosa... No me lo podía creer cuando la tia Ana me lo dijo... ¿te casas con Daniela?
Augusto está muy sorprendido. Tom no dice nada.
--pero ¿porqué?
Tom no sabe bien porque explicarse. De entrada se dejó llevar por la rabia pero:
--No sé, ella es lo más cercano a Eduardo que puedo tener... Ella lo ama y bueno, yo fui el responsable de ese embarazo...
Augusto está tan feliz al lado de la supuesta Paulina que no puede concebir un matrimonio en esas circunstancias. Le habla a Tom como le hablaría a su hermano.
--no te cases... el matrimonio con amor es lo más maravilloso que hay... No te cierres esa puerta.
--Eduardo es mi amor... sin él no me interesa nada --dice Tom muy triste.
Augusto no deja de acariciarlo, de hablarle fraternalmente.
--Es una locura... No van a ser felices...
Pero Tom sólo piensa en Eduardo...
--ojalá fuera su hijo...
--lo amas en serio?
--si.
Augusto lo abraza con mucho cariño:
--piensa en mi como si fuera tu hermano... cuenta conmigo para lo que quieras...
A Augusto le duele ver a Tom tan vencido, que le da todo igual.
--¿vamos a tomar algo?
Pero Tom no quiere salir. Augusto se despide de él con un beso.
--sobretodo si necesitas algo de mi, hablar o lo que sea... no dudes en llamarme a la hora que sea. Yo también lo hecho de menos.
Augusto abraza de nuevo a un ausente Tom y acaba yéndose.

Gabriela, por su lado, está tejiendo unos patucos para el bebé que está por nacer. Augusto padre no da crédito a lo que ve.
--¿hasta cuando vas a seguir jugando a la esposa decente?
Gabriela se sobresalta. Guarda las cosas. Se levanta.
--¿¡usted otra vez? ¡¡hasta cuando le voy a decir que no me interesa nada de usted¡
--en la cama no me decías esto --dice él con cara de depravado.
Gabriela lo bofetea.
--¡respecte que estoy embarazada¡
Augusto agarra a la mujer del brazo:
--¡si tú no te has respectado nunca no pidas que lo hagamos los demás...¡
Gabriela forcejea por él.
--¡que me suelte¡
--¡estoy teniendo mucha paciencia pero se me está acabando... vas a ser mía quieras o no...¡
Augusto la va a besar a la fuerza pero Gabriela le da un rodillazo en las partes sensibles. Augusto se retuerce del dolor y de la rabia.
--¡me las vas a pagar... te juro que me las pagas¡
Augusto sale de la mansión cojeando y con las manos ahí. Ese hombre es un peligro constante para su falso matrimonio y eso es algo que le preocupa mucho. Entra en la habitación, se desnuda. Se da una relajante ducha y se olvida de todo. Al rato alguien entra en la habitación sigilosamente. Al escuchar que la mujer está en la ducha va hacía ahí y se va quitando la ropa. Mira a la mujer con cara de depravado. Quiere sorprenderla y por eso entra poco a poco. Gabriela se sobresalta al ver que alguien abre la puerta de la mampara. El guapo Augusto se sorprende de la reacción de su supuesta esposa.
--¿tan feo soy? --dice con ironía.
Gabriela lo mira con deseo.
--sabes que no... es que me asustaste es que yo...
Gabriela no dice nada, le sonríe y se besan mientras él entra en la ducha. Cierra los cristales y se rinde a la pasión. En la tarde, Gabriela y Augusto como un matrimonio feliz y enamorado va a hacer compras para el bebé. Los acompaña los hijos de Augusto. Cada niño de la mano de uno de sus padres. Augusto siente que no puede ser más dichoso, tiene lo que siempre ha deseado. Él y Gabriela se miran con mucho amor, con mucha complicidad.

Varios meses después... A media mañana, Augusto llega corriendo a la mansión.
--¡¡mi hijo...¡¿¿qué pasó?¿dónde está mi hijo?
Gabriela ha roto aguas. Está con la canastilla esperando a su esposo.
--Aún hay tiempo para llegar al hospital...
Augusto se mueve mucho.
--¿¿estás bien?¿qué hago?¿seguro que estás bien?
Gabriela le mira con cariño:
--oye que tú ya has tenido dos hijos, la primeriza soy yo...
Augusto no puede con sus nervios.
--¡papá... voy a ser papá¡
Siente como si fuera la primera vez que tiene un hijo. Llegan al hospital. Ella tiene fuertes contracciones. Augusto entra con ella tomada de la mano.
--respira, mi amor, respira...
Se sorprende al encontrarse con parte de la familia. Y es que Daniela también está de parto.

Al cabo de un rato, Adrián está con sus tíos. Oyen que hay dos parturientas de la misma familia pero que una de ellas ha muerto.

capitulo 13


Augusto se acerca a la cocina, Gabriela ha preparado la comida a los niños. El hombre mira a su supuesta esposa cariñoso.
--vas a ser una gran madre...
Gabriela le mira enamorado.
--¿quieres comer?
Todo lo que pasa con su hermano le afecta a él.
--No, voy a dormir un poco...
Gabriela tiene un sartén en la mano. Va con delantal. Augusto se acerca y la besa. Ella lo mira enamorada.
--al rato subo a darte unos masajes...
Augusto le guiña el ojo:
--te espero...

Al salir de la mansión, Eduardo se sorprende al ver a Tom esperándolo.
--¿¿qué haces aquí? ¡¡¿no ves que más que nunca no nos pueden ver?
Eduardo se monta en el auto de su primo amante y le pide que se vayan. Se nota alterado y a Tom le preocupa. Siente que lo está perdiendo.
--No me gusta que estés así...
--¡¿¿y cómo quieres que esté?¡
--pero no nos pueden hacer nada... el bebé no es tuyo...
Eduardo no está tranquilo:
--¿y qué cara crees que pondrá ella cuando el análisis diga que no soy el padre? ¡Seguro que nos delata¡
Tom ve a Eduardo demasiado preocupa y le angustia que no sea capaz de llevar todo lo que les espera.
--¿y ahora qué hacemos?
--Nunca deben saber la verdad o no metemos en un lio... Nosotros metimos a un desconocido en la cama de nuestra prima... Los tios nos matan... --Eduardo.
--Sí pero ella quería que te metieras tú en su cama... con eso la podemos callar...
--No si no estamos dispuestos a decir la verdad...
--Yo con tal que esa no se salga con la suya...
Eduardo sabe que Tom es demasiado impulsivo y por eso le dice:
--tú no hagas nada... Yo me encargo de todo...
Tom siente celos de la posibilidad que Eduardo se quede con Daniela:
--pero no vas a aceptar el bebé ¿no?
--¡¡¿estás tonto?¡ ¡¡¿a cuento de qué debía hacerlo?¡ --Eduardo enojado.
Eso lo tranquiliza a Tom. Mira con deseo el enorme bulto genital de Eduardo y muy excitado le pone la mano en el muslo. Lo mira cachondo.
--¿vamos al apartamento?
Eduardo le guiña el ojo. Los dos están nervioso y el sexo los va a relajar.

Gabriela sube a la habitación. Augusto está ya semidesnudo en la cama. Boca abajo. Lleva boxers. Grandotes pero se le marca un bonito trasero. Gabriela ama a ese hombre y además lo desea. Gabriela se sienta sobre el trasero de él y empieza a darle un masaje. Augusto jadea.
--que rico... esta en la gloria... Es casi como hacer el amor...
Gabriela va bajando las manos, va llegando al trasero de él.
--¿seguro que es como hacer el amor? --dice ella coqueta.
Augusto se da la vuelta de prisa.
--No, hay otras formas de relajarse...
Él se va bajando el boxers mientras se van besando ardientemente y se derriten el uno en brazos del otro. Gabriela es el refugio de Augusto. Después de hacer el amor, Gabriela se levanta envuelta en la sábana. Augusto la mira desnudo desde la cama.
--No te vayas...
Gabriela señala la ventana. Sigue siendo de día.
--Aún es temprano para estar en la cama... ay que ver como siguen los niños...
Augusto se levanta poniéndose el boxers. Luego abraza a Gabriela.
--Te amo, Paulina... No he amado a nadie como te amo a ti y nunca amaré como a ti...
Gabriela es feliz en brazos de ese hombre pero no puede evitar sentir una punzada en su alma cada vez que llamándola Paulina le recuerda una y otra vez que no es más que una impostora. Augusto siempre tiene palabras de amor para ella y para ese pequeño que es fruto de los cuerpos de ambos. Ese hijo de Augusto dentro de ella es lo que le da fuerzas, le hace olvidar que no es su esposa. Ya no es una extraña. No es su esposa pero es la madre de su hijo. Eso la hace sentir segura.
--Te amo... Yo nunca había amado antes...
Gabriela mira a su falso esposo con lágrimas en los ojos. Son lágrimas de felicidad. Augusto se siente conmovido y orgullo del amor de su esposa. Es muy cariñosa con ella.
--Te quería pedir perdón por el lio del auto... En serio que no pensé que fuera un inconveniente en tu estado...
Gabriela se siente culpable de que su amado le pida perdón cuando ella lo está engañando. Como no dice nada, Augusto insiste:
--¿me perdonas...?
--si claro que si... Aunque más bien es que no tengo nada que perdonarte...
Gabriela y Augusto se besan enamorados. Se sienten como unos adolescentes descubriendo el amor por primera vez. Él no sospecha que así es para su supuesta esposa, que él ha sido su primer hombre. El pequeño Gus se va acercando a la habitación:
--papi, Paulina ...
Gabriela se pone una bata. Augusto recibe a su hijo en calzoncillos. El niño se le tira en brazos.
--¿qué te pasa, campeón?
El pequeño al ver a Gabriela pregunta:
--¿y te tenemos que llamar Paulina?
Gabriela se acerca al pequeño. Lo besa con el amor que jamás el niño le ha tenido.
--llamame como tú quieras...
El pequeño habla con timidez, como si le diera pena hacer esa propuesta:
--Es que con Celi pensamos... ¿no te podemos llamar mamá?
Gabriela tiene un nudo en la garganta. Se pone a llorar. La mentira se le escapa de las manos. Augusto está feliz del cambio de sus hijos.
--si claro que sí...
Luego mira a la falsa Paulina y dice:
--¿verdad?
Gabriela adora a ese pequeño y además, Augusto está tan ilusionado con eso. No se puede negar. Padre e hijo se sonríen con complicidad. Augusto deja en el piso a su hijo. Le da una palmada en el trasero. Le guiña el ojo:
--ahora dejame solo con tu mamá...
El niño se va muy contento. Se oye como le dice a su hermana.
--¡ha dicho que sí... tenemos mamá...¡
Se oye la alegría de los pequeños. El supuesto matrimonio se mira emocionado. Augusto besa a Gabriela:
--Gracias... gracias por existir...
Ella tiembla en sus brazos. Es feliz porque lo ama y espera un hijo suyo pero el peso de su mentira es demasiado grande...

capitulo 12



Daniela pide a todos que le presten atención.
--tengo algo muy importante que anunciar...
Eduardo mira asustado a Tom. A éste último no le importa tanto que se sepa de su relación con su guapisimo primo como el hecho que Eduardo se sienta presionado y acabe desapareciendo. Agarra del brazo a Daniela:
--cuidado con lo que dices prima, yo puedo lograr que Eduardo esté contigo otra vez --murmura.
Daniela mira a su primo victoriosa:
--Eduardo va a ser para mí siempre...
Tom se queda sorprendido por la seguridad con la que habla ella. No es capaz de decir nada. Eduardo mira a Tom con cara de pedirle que haga algo pero Daniela se avanza a todos. Abraza a Eduardo y sorprende a todos diciendo:
--¡vamos a ser papás...¡
Tom y Eduardo se miran interrogándose con la mirada:
--¡no es posible que el tipo aquel no se cuidara¡ --piensa los dos.
El silencio es sepulcral porque todos se han quedado de piedra. Se dedican a mirar a los interesados. Eduardo mira a Daniela:
--¿¿¿qué dices, loca?¡ ¡¡no puedes estar preñada¡
Daniela tiene la ilusión escrita en el rostro:
--sí, mi amor. Ya sé que te pusiste condón pero pasó... ¡mi primera vez... nuestro hijo¡ ¡¿no eres feliz?
Augusto mira a su hermano fraternal:
--¿qué has hecho, hermano?
Adrián entonces se lanza al cuello de su primo.
--¡eres un maldito, le tienes que cumplir a mi hermana¡
Daniela está feliz. Mira a Eduardo como si fuera su trofeo. Lo abraza bien.
--¡claro que nos vamos a casar...¡
Eduardo no es capaz de decir nada, está boquiabierto. Tom no piensa permitir que sea Daniela la que se quede con su guapo primo.
--¡Eduardo no es el papá de ese bebé¡
Raquel y Ana riñen a Tom.
--¡callate, que no tienes nada que hablar¡
Tom siempre es desplazado en las reuniones familiares pero en está ocasión no se calla. Está dispuesto a decir toda la verdad. Mejor perder a Tom pero salvarlo de Daniela. Eduardo le lee las intenciones y le hace señas para que éste tranquilo. Se aparta a Eduardo.
--¡esta niña está loca...¡ ¡¡yo jamás he tenido nada con ella...¡
Daniela no esperaba que Eduardo la negara.
--¡Eso no es verdad...¡ ¿¿como puedes hacerme esto? ¡te di mi virginidad¡
Daniela llora y todos se dan cuenta que no está mintiendo. Ese lío en el que se ha metido su hermano llena de sombras la felicidad de Augusto. Gabriela tiene a su amado abrazado mientras con la otra mano le acaricia la mejilla con cariño para que éste tranquilo. Manuel le da un puñetazo a su sobrino.
--¡te voy a matar desgraciado...¡
Auigusto padre y Augusto hijo defiende a Eduardo.
--¡mi hijo no tiene la culpa de que tu hijo sea una perdida¡
Esto hace que las rabias vayan hacia Augusto padre mientras el hijo habla con su hermano.
--Esto es muy grave, si le has hecho esto a la prima le tienes que cumplir...
Tom quiere hablar pero Eduardo es el primero que no se lo permite. Tom se muere de rabia. No soporta pensar que su amado prefiere que le carguen al hijo del otro con tal de no salir del closed. Su madre y su tía tampoco le dejan que se metan. Lo siguen tratando como un niño.
--vete con los niños... --dice Raquel.
Pero Tom no quiere irse con sus sobrinos.
--¡yo me quedo aquí¡
Entonces Gabriela toma de la mano a cada uno y ella se va con sus supuestos hijastros. La sigue Virginia con el pequeño Adriancito en brazos. Aunque el propio Eduardo no quiera Tom está dispuesto a decir toda la verdad antes de permitir que Daniela se salga con la suya. Eduardo mira a su hermano desesperado.
--Te juro por la memoria de nuestra madre que no le toqué un pelo...¡
Raquel y Ana se enojan.
--¡eres un descarado... no nombres a nuestra hermana en vano¡
Augusto defiende a su hermano:
--¡Eddie jamás mentiría en eso¡
Daniela llora, Manuel y Adrián quieren golpear a Eduardo que se defiende:
--¡no me pueden juzgar sin pruebas...¡ ¡¡exijo una ADN¡
Adrián y Manuel están furiosos. Daniela llora.
--¿porqué me haces esto?
Ana y Raquel consuelan a la joven.
--Me parece justo --dice Augusto hijo.
Augusto padre mira a su hijo:
--pero...
Eduardo no lo deja seguir:
--Te juro que no hay ninguna posibilidad que sea hijo mio...
Daniela llora y su padre y su hermano quieren golpear a Eduardo pero los Augustos los retienen. Se llevan a Eduardo.
--¡cuando se haga el ADN hablamos¡ --Augusto hijo.
Tom mira a Daniela con odio y piensa:
--¡eso te pasa por guarra, a saber quien te preñó¡ --dice para sí.
Lo que le duele es que Eduardo ni lo mira cuando se lo llevan. Daniela se queda tranquila. Está segura que tiene la verdad y que la prueba saldrá a su favor. Tom la mira burlón.
--me gustaría ver la cara de imbécil que pone esa zorra cuando la prueba salga negativa...
Daniela se enfrenta a Tom:
--No sé porqué toda esta mentira... Tú sabes que Eduardo me estrenó y nos dejaste tu casa para eso... ¡¡niegalo...¡ ¡¡seguro que algún vecino nos vio¡
Eduardo, ya se iba escoltado por su padre y su hermano, fulmina con la mirada a su primo. Le advierte que no diga nada. Entonces Tom dice:
--sí, te dejé el apartamento para que te estrenaras pero fue con otro tipo... Me consta que Eduardo estaba conmigo el día que te lo dejé así que no puede ser el padre de tu hijo...
Daniela llora.
--¡es mentira... es mentira¡ ¡¡sólo lo he hecho con Eduardo¡ --dice al ver que empiezan a desconfiar de ella.
Raquel bofetea a su hijo.
--¡como mientas te las cargas...¡
Eduardo se va en el auto con su cuñada y su hermano porque no quiere estar con su padre que va por su cuenta. Augusto abraza a su hermano. Lo consuela.
--Yo te creo, yo voy a estar de tu lado.
Esto anima a Eduardo. Augusto le entrega las llaves de su auto a su falsa esposa.
--Ten, maneja tú... Yo quiero ir con mi hermano...
Con toda naturalidad Gabriela dice:
--pero si yo no manejo.
Todos se quedan sorprendidos.
--¡pero si manejas mejor que yo¡ --dice Augusto enfadado-- ¡toma las llaves y no hagas uno de tus berrinches...¡
Eduardo y Augusto entran en la parte de atrás. Gabriela está aterrada, los pequeños miran a su madrastra sorprendidos:
--pero sí siempre querías manejar tú...
El embarazo es el que salva a Gabriela de su mentira.
--es que mi amor, claro que sé manejar, lo que digo es que... ¿y si me mareo? --dice ella tocándose el vientre.
Augusto sale del auto. Acaricia el vientre de su falsa esposa. La besa dulcemente:
--tienes razón, mi amor, he sido muy descuidado...
Gabriela respira aliviada. Sabe que más tarde o más temprano se sabrá la verdad pero ama a ese hombre y le da miedo que él pueda preferir a la verdadera Paulina y prefiere esperar al máximo. Tiene que ir con cuidado, un descuido como este y todo su plan se viene abajo.
--si claro... no pasa nada...
Gabriela lo abraza:
--Te amo tanto...
Augusto siente la desesperación de su esposa. La angustia que ha sentido Gabriela al creer que la descubría pero no sospecha que no está con la mujer con la que se casó y no la entiende.
--¿qué te pasa, mi amor? --dice él.
Augusto es muy cariñosa con ella. Gabriela lo acaricia enamorada.
--No me hagas caso... ya sabes como somos las embarazadas...
Augusto sonríe con ternura. Gabriela le propone a su amado que sea Eduardo quien se siente a su lado.
--yo voy detrás por los niños...
A los hermanos les parece bien. Augusto le sonríe cariñoso a su hermano que sale del auto para ponerse delante. Augusto abre la puerta del auto para que entre su esposa. Gabriela distrae a los niños.
--¿el tío va a ser papá o no? --pregunta Araceli.
Gabriela les hace un gesto con la mano para que se callen.
--No hay que meterse en las cosas de los adultos... --Gabriela.
--¿y quien nacerá antes mi hermanito o el hijo del tío? --pregunta el pequeño Gus.
Gabriela comienza a jugar con los niños para distraernos. Augusto pone su mano en el muslo de su hermano muy fraternalmente para calmarlo y con afecto le dice:
--todo se va a arreglar.
Al llegar a la mansión, Gabriela entra con un niño a cada lado.
--¡tenemos hambre¡ --protestan.
Gabriela se los lleva a la cocina. Eduardo se toma una copa.
--que sorpresa nos ha dado Daniela ¿no?
Augusto quiera hablar con su hermano. No quiere desconfiar de él pero Daniela se veía tan segura. Eduardo bebe una copa y se toma otra copa.
--Estoy seguro que ni la propia Daniela sabe quien la preñó...
Augusto está convencido que su hermano sabe más de lo que dice.
--Daniela estaba muy rara contigo desde que se recuperó...
Eduardo se toma una segunda copa:
--¿desconfías de mi? ¿no crees en mi juramente?
Augusto le pone la mano en los hombros. Le muestra todo su afecto.
--No es eso, sé que no eres el padre de su hijo pero si me tienes que decir algo, sabes que cuentas con todo mi apoyo.
Eduardo se quiere tomar una cuarta copa pero su hermano se la saca de la mano.
--emborracharte no es la solución... Ven... vamos a comer... --Augusto cariñoso.
Eduardo deja la copa pero sube las escaleras:
--No, prefiero descansar un rato.
Augusto lo sigue. Para desviar la atención de su hermano, Eduardo le dice:
--Paulina es fantástica
--si, a mi me gustaría que encontraras una mujer como ella aunque ahora con todo lo de Daniela...
Eduardo se desnuda. Se queda en slips. Se rasca la cabeza.
--la verdad es que yo no...
Eduardo se tumba en la cama. Augusto se sienta a su lado.
--¿qué hay detrás de todo esto? --Augusto.
Eduardo se levanta. No le apetece tener que hablar de eso pero a su hermano se lo quiere confiar.
--No me pidas detalles y no le hables de esto a nadie pero soy gay... Jamás estuve con una mujer...
A Augusto lo que más le duele es que Eduardo le haya guardado ese secreto.
--¿y porqué demonios no me dijiste?
--papá no me iba a poner las cosas fáciles, prefiero que no lo sepa.
Augusto le hace sentir todo su apoyo. Se levanta. Lo abraza.
--¿y entonces? ¿porqué Daniela miente?
Eduardo sabe que no es inocente del todo. Se va rascando nervioso. Pone cara de no saber.
--supongo que tendrá miedo y bueno como el padre no responde me ha tocado a mi...
Eduardo se da la vuelta para que su hermano se no sé cuenta que miente.
--¿qué quería contigo? Me extrañó que quisiera hablar contigo...
Eduardo necesita el apoyo de su hermano y le dice:
--Daniela sabe que soy gay, me vio besándome con un chico por eso tuvo el accidente, se asustó y cruzó sin mirar...
Ahora sí Augusto cree en su hermano y lo abraza fuertemente.
--Yo siempre te voy a apoyar... tenemos que hacer esa prueba ya...
--si claro...
Hay algo que le preocupa:
--que nadie sepa que tuve la culpa del accidente.
Augusto acaricia afectuosamente a su hermano.
--Los accidentes no son culpa de nadie...
--pero mejor que los tios no lo sepan.
En eso están de acuerdo. Augusto es muy cariñoso con su hermano.
--¿y estás con alguien?
Eduardo hace que sí con la cabeza pero prefiere ocultar que es Tom, cree que ya han sido demasiadas sorpresas para su hermano.
--me gustaria conocerlo...
--ya lo conoces pero deja las cosas así...
--Yo te lo he contado todo, has sido mi paño de lágrimas en especial en mis divorcios, me has apoyado en mis peores momentos y me duele que no me hayas permitido hacer lo mismo contigo...
--yo siempre he sentido tu cariño...
Se abrazan. Le suena el celular. Sabe que es Tom. Eduardo se levanta, se baja el calzoncillo.
--Me doy un duchazo y me voy... nos vemos...
Los hermanos se abrazan y Augusto lo besa.
--que sepas que estoy aquí... que te voy a ayudar...
Eduardo le toca el pecho cariñoso.
--Venga disfruta de tu vida, de tu familia, de tu esposa, de ese nuevo hijo que tanto has deseado... No quiero que te preocupes por mi...
Se abrazan de nuevo, se besan.
--si tú estás mal yo no puedo estar bien...
Eduardo va hacia la ducha, le va diciendo que está bien, que no se siga preocupando. Augusto tiene ganas de estar con Gabriela y deja solo a su hermano.

capitulo 11



Augusto abraza a su hermano:
--¡¡Felicitame... vamos a tener un hijo...¡
Eduardo y Augusto se unen en un cariñoso abrazo. Eduardo está contento:
--¡¡es lo que tú querias pero... --confundido-- ¿no que Paulina era esteril?
Augusto sonrie. Entiende la sorpresa de su hermano. Lo acaricia con cariño:
--Luego te cuento los detalles, lo importante es que voy a ser papá... ¡¡voy a tener un hijo¡

Augusto duerme ya en su cama placidamente. Gabriela está de pie. Lo mira enamorada. Se acaricia el vientre.
--un hijo... ¡¡voy a tener un hijo...¡
Se le escapa una lágrima:
--pero no puedo estar con él.
Lo ama y le duele mucho tomar esa decisión:
--tengo que alejarme de él...
Tener a su hijo con él será el mayor premio que le ha dado la vida. Sabe que Augusto va a sufrir pero no se atreve a enfrentar a Paulina. Antes quiere estar segura que su madre está bien. Llama a la clínica pero las noticias que recibe no son las que ella esperaba.


Gabriela está en el jardín de la mansión. Está usando el celular que le dio Paulina para comunicarse con ella. Ésta se encuentra en las islas griegas fornicando apasionadamente con su negrito delicioso. Les interrumpe el teléfono.
--¡no pares...¡ ¡¡no pares¡ --jadea Harold.
Paulina, que es la que está encima, no soporta que la interrumpa en un momento así:
--Es Gabriela... tiene que ser importante... eso espero por su bien --jadea ella.
Harold se queda frustrado. Paulina busca el celular.
--¿ha pasado algo?
Gabriela está muy sofocada.
--He tratado de saber de mi madre.... Dicen que no está en esa clínica... ¿¿que has hecho con mi madre?
Paulina se le rie:
--tu madre está fuera del pais...
--¡¡eso no puede ser...¡ ¡¡yo quiero ver a mi madre¡ --Desesperada.
--¡Tu ahora eres Paulina y no tienes madre¡
Gabriela está muy aturdida. Como decir que espera un hijo del esposo de Paulina.
--¡el tratamiento de tu madre se alargará por meses... de ti depende que vuelvas a ver a tu madre viva...¡ ¡¡y no me vuelvas a llamar por una tonteria...¡
Gabriela le suplica pero Paulina no sólo la corta sino que desconecta el celular. Mira a su negrito que la espera desnudo en la cama con cara de depravado.
--¿en donde lo dejamos? --dice ella.
Los dos se miran como bestias y se unen sus cuerpos de una forma salvaje. Gabriela se relaja caminando un buen rato. Finalmente vuelve con su falso esposo.
--Las cosas se harán como quiera Paulina...
Ella no ha hecho nada que no estuviera en los planes. Mira a ese atractivo esposo con el que está obligada a compartir casi un año de su vida. Se acuesta a su lado. Se pega a él. Se siente feliz. Ya lo ha decidido. Paulina es su esposa pero ella es la que le dará un hijo cuando ella llegue será el momento que Augusto sepa la verdad y decida si quedarse con su esposa o la madre de su hijo.


Tom y Eduardo se están duchando juntos entre besos y abrazos. No deja de sonar el celular de Eduardo. Conoce el politono.
--Daniela me está haciendo la vida imposible...
Tom es muy feliz cuando está junto a su primo. No le importa nada más.
--ya, deja a Daniela... Ya se cansará...
Pero no se cansa. Eduardo sale todo desnudo y mojado. Tom lo mira con deseo
--No te vayas... --le suplica frustrado.
--Es que me está volviendo loco...
Eduardo desconecta el celular. Tom se acerca a él. Lo abraza por la espalda y lo tira sobre la cama.
--ahora nadie nos molestará.
Tom trata de besarlo, de hacerle sentir deseo pero Eduardo no deja de pensar en Daniela y eso molesta a Tom.
--¡ya estoy harto que Daniela se meta entre nosotros...¡¡ ¡en maldita hora nos tuvo que ver...¡
Eduardo se pone los calzoncillos.
--ya es tarde para arrepentirse, Daniela nos tiene bien pillado y sólo diciendo la verdad salimos de este lio...
Tom mira enamorado a Eduardo:
--bueno, ya sabes que a mí...
Pero Eduardo no lo deja seguir:
--¡nuestras viejas se mueren...¡ ¿eso es lo que quieres?
--No --dice Tom con un hilo de voz-- yo sólo quiero estar contigo.
Eduardo le pone las manos en las mejillas:
--Yo estoy a tu lado pero no nos vamos a librar facilmente de Daniela...
--¡es que estoy harto de sus chantajes...¡ ¡¡Esa niña es una cualquiera...¡
A Tom le da rabia saber que a Daniela le gusta tanto Eduardo y que está dispuesta a todo por él.
--¿y si la volvemos a engañar? Con una vez seguro que tiene suficiente...
Eduardo se aparta de él.
--No, eso creíamos antes... Si me hace chantaje ahora porque cree que fui el primero... Cada vez va a ser peor...
--¿y entonces?
Eduardo hace que no sabe con la cabeza. Tom abraza a su primo. No lo quiere perder. Teme que la presión acabe haciendo que lo pierda. Tom se muestra desesperado.
--¡Estoy enamorado de ti, vivir sin ti no puedo¡
A Eduardo le emociona tanto amor que le da Tom y por eso se ha dejado querer pero ahora no sabe qué hacer.

Gabriela está ya totalmente integrada en la familia de su falso esposo. Ese domingo en las semanal reunión familiar, un feliz Augusto les anuncia a todos.
--¡vamos a ser papás¡
Felicitaciones, abrazos, brindis. Gabriela y Augusto se miran totalmente enamorados. Él la cuida mucho. Es muy amoroso con ella.
--tú brinda pero no puedes tomar...
Durante el brindis él le guiña el ojo:
--te amo... --dice él.
Ella lo mira enamorada. Ama a ese hombre. LLeva un hijo en su vientre. Ella es parte de él y él es parte de ella. Ya está perdiendo el miedo. No es una intrusa en su vida.
--te amo --dice ella.
Augusto sabe que es sincera y lo celebra con un beso. Augusto padre está muerto de la rabia. Esa mujer le excita mucho y no soporta que ya no sea su amante. Manuel mira a la joven con cara de depravado. Eduardo está muy contento por su hermano. Nunca lo vio tan feliz. No pensó que se lo debería a Paulina pero se siente agradecido con ella. Los pequeños Araceli y Gus están encantados con la llegada del hermanito. Gabriela les deja que le toquen el vientre, que peguen el odio en el vientre. Augusto mira a su esposa feliz. Suspira. Eduardo lo abraza por los hombres.
--quien te lo iba a decir ¿no? Finalmente nos has callado la boca a todo...
--Paulina me hace feliz... muy feliz... --susurra Augusto dulcemente.
Daniela les dice a todos que tiene algo que contar. Ni a Eduardo ni a Tom les gusta la mirada desafiante de ella. La han nota rara, les oculta algo. No saben qué puede ser y eso les preocupa.

capitulo 10



Augusto llega cansado en la noche. Se sienta en el sofá. Los niños en seguida se le tiran encima. Mientras Gabriela le hace un masaje en los hombros. Cenan los cuatro juntos. Son una familia en la que se respira armonia. El supuesto matrimonio se acaricia la mano. Se miran con amor.
--¿como dejaste a tu hermano?
Augusto está muy preocupado por él:
--mal... no sé que le está pasando... Sé que Daniela pidió hablar a solas con él y desde entonces está raro.
Gabriela le regala unas caricias para hacerlo sentir bien. Luego ven un rato la tele juntos. Los niños están encima de ellos. Gabriela es muy amorosa con ellos. Los niños la adoran, han dejado de temer y odiar a la esposa de papá. Gus monta a caballito sobre los hombros de papá que pese a estar muy cansado no descuida a sus hijos. Cargado con él lo va a acostar. Juegan un rato tirándose las almohadas. Mientras la pequeña Araceli va a dormir de la mano de Gabriela. La joven le lee un cuento con mucho cariño a su supuesta hijastra. Cuando la niña ya se ha quedado dormida, la abriga y la besa con amor. En la puerta está ya Augusto mirándola emocionado. Ella cierra la puerta. Se sonrien. Se abrazan. Ella la besa muy amoroso pero la acaricia calidamente:
--Nunca me cansaré de repetir la suerte que he tenido de que estés en mi vida...
Gabriela lo besa enamorada. Él la arrastra hacia el dormitorio. Van a caer en la cama pero él se queja de dolor de espalda.
--porque no me das otro masaje...? --dice pícaro.
--sí, claro...
Él se quiita la camisa. Se tira a la cama. Ella lo mira con deseo. Es un hombre muy atractivo. La visión de su trasero con esos jeans tan estrechos es un auténtico lujo. Gabriela se sienta sobre ese buen trasero mientras delicadamente pero con pasión masajea a Augusto.
--lastima que no me los dieras desde antes... --jadea.
--es que recien aprendi ahora.
Augusto siente el fuerte deseo de su supuesta esposa y eso lo excita a él. Se da la vuelta. Con ella encima, él la acaricia. La devora con sus besos, caricias... La va desnudando. La acaricia lentamente. Le gusta verla gozar. Luego se levanta. Se desnuda para ella. Le gusta ver como ella lo desea. A Gabriela le atrae mucho su falso marido y Augusto lo nota y le gusta. Augusto es muy delicado. Ya no sólo se trata de hacer el amor por el siempre hecho de gozar, pueden tener un hijo. Esa unión es muy especial para él. Gabriela está adquiriendo experiencia y se muestra muy apasionada. Augusto disfruta mucho. Es como si su esposa hubiera perdido de nuevo la virginidad, como si estuviera aprendiendo con él. Sabe que no es justo pero es como le hubiera gustado que fuera siempre. Piensa que su esposa es tan experta que ahora juega a la inexperta pero como sea está fascinado. Disfruta como nunca. Nunca se habia sentido tan amado y tan deseado. Los brazos y el pecho de ese fornido y guapo desconocido al que está amando con cada más intensidad son todo un paraiso para Gabriela. Duerme entre sus brazos. Duerme feliz. Augusto la mira enamorado, feliz esperando en que momento pueda quedar embarazada.

Augusto pasa horas en el hospital al lado de su familia. Gabriela como siempre está apoyando a su falso esposo. Cuando los niños están en la escuela se acerca al hospital. Gabriela se acerca a él y lo abraza por la espalda. El amor de su esposa lo reconforta pero el hombre está muy angustiado. Cuando a Daniela le dan el alta, ésta pide irse con Eduardo. Nadie sabe que se trae con él pero tampoco se preocupan. Tom los sigue de cerca. Los dos primos se miran con complicidad.

1 mes después... Gabriela ha ido a buscar a su esposo a la oficina. Los niños se pasarán el día en la escuela así que ellos comerán fuera. De pronto Gabriela se siente mal. Tiene mareos.
--¿te sientes bien?
--es que llevo días con el estomágo revuelto...
A Augusto le brillan los ojos:
--si, esta mañana has vomitado.
El hombre está ilusionado pero ella no se da cuenta.
--vamos a un hospital... que te hagan un chequeo...
--Si no será nada...
Augusto tiene la ilusión que su esposa esté embarazada pero no se atreve a decirlo.
--hazlo por mi...
Y él la mira con tanta ternura que quien le dice que no. Augusto le sostiene la mano con fuerza mientras les dan los resultados. Él siente que el corazón se le va a salir por la garganta.
--¡¡que sea sí... que sea sí¡ --dice para si.
Gabriela está tranquila. No esperaba que el doctor le dijera que el motivo de su malestarse se debe a:
--está embarazada... ¡enhorabuena¡
Gabriela se ha quedado en shock. Augusto alza el puño en señal de victoria. Está muy contento pero tiene que disimular para que su esposa no se dé cuenta que él le cambió las pastillas.Augusto se siente el hombre más feliz del mundo.
--¡¡papá... voy a ser papá...¡ ¡¡que alegría más grande¡
Gabriela no da crédito a lo que oye. Ella lo recibe como si fuera la peor de las noticias de su vida.
--¡¡no, no es posible...¡ ¡¡yo no puedo estar embarazada...¡
Ella llora angustiada y a él le duele. La acaricia amorosamente. Él le pone las manos en el vientre.
--Nuestro hijo. Nuestro hijo...
Augusto tiene la ilusión escrita en el rostro. Por un lado a Gabriela le gusta llevar en su seno al hijo de su amado, ver esa felicidad en el rostro de él pero sabe que no debe ser, que un hijo de los dos no puede ser.
--¡¡no puede ser... no puede ser...¡
La joven está desconcertada. Augusto se despide del doctor. No quiere que Gabriela diga algo por lo que el doctor pregunte. Aunque ahora ya no importan ni las mentiras de ella ni las de él, Augusto no quiere ni una pequeña nubecita en la felicidad que siente. Gabriela se deja arrastrar por su marido pero cuando sale del consultorio se derrumba y llora. A Augusto le incomoda la desesperación de su esposa. La gente los mira.
--es que es muy sensible... ¡¡voy a ser papá¡ --dice él fcon una sonrisa.
Augusto trata que su esposa se calme.
--¿es que no quieres ser mamá? ¿no te querias quedar embarazada?
Gabriela siente muchas cosas dentro de ella. ¡¡Vida, hay vida dentro de ella¡ Se siente bendita. Lo mira a él a los ojos y suspira enamorado. Tener en su vientre al hijo de Augusto es algo que la llena de dicha. Augusto ve amor e ilusión en los ojos de ella y eso lo anima.
--mi amor, vamos a ser tan felices... Este hijo nuestro es tan deseado...
Augusto le besa las manos:
--gracias por hacerme papá cuando ya creía que tendría que renunciar a tener un hijo tuyo...
Gabriela piensa en Paulina, en lo que pensarán tanto ella como Augusto cuando se descubre la verdad y Augusto se encuentre que no ha tenido un hijo con su esposa sino con una impostora. cuando Paulina regrese a ocupar su lugar y descubra que ha sido mamá. Gabriela de nuevo rompe a llorar. Augusto no entiende nada de lo que está pasado, porqué sí nota que a su esposa le hace ilusión ser mamá a la vez le angustia tanto.
--¿Y ahora que pasa...?
Gabriela tiembla, le tiembla la voz:
--es que esto no debería haber pasado...
Augusto hace el que también está sorprendido.
--claro tú creias que eras esteril pero te equivocaste... ¿no?
Gabriela llora. No puede hacer otra cosa. Él es muy cariñoso:
--¿que te pasa...? yo soy muy feliz... ¿porqué no queires tener un hijo mio?
Él no quiere enfrentarse a su esposa. No ahora que va a ser mamá pero le duele pensar que ha estado mintiendo porque no quiere tener un hijo suyo y eso lo está lastimando mucho:
--¡¡no entiendes no entiendes...¡
Augusto ve a su esposa tan angustiada que definitivamente no la entiende. No entiende lo que le está pasando aunque le gustaria y mucho. Se comporta muy dulce con ella:
--es si no me explicas no puedo entender...
Se hace un silencio. Por un momento Gabriela piensa en la posibilidad de confesar todo pero luego le da demasiado miedo. Mientras Augusto espera a la espectativa una respuesta de la mujer. Gabriela lo mira a los ojos y le dice lo que le nace:
--es que te amo y ser la madre de tu hijo es lo mejor que me ha pasado...
Augusto la abraza con fuerza... Gabriela no piensa en nada... Sólo en lo feliz que es en ese instante. Augusto acaricia el vientre de la mujer llorando. La besa.
--¡¡gracias, gracias...¡ ¡¡gracias por este hijo que me vas a dar...¡ ¡¡vamos a ser tan felices...¡
Gabriela disfruta del amor y la ternura de su esposo. Augusto tiene ganas de gritarle al mundo que él y su amada esposa están "embarazados" pero a Gabriela todo le viene demasiado de nuevo. Está muy asustada.
--No me siento ir bien... prefiero ir a casa...
Y él feliz papá haría cualquier cosa por complacer a su esposa.